Aunque se emplea principalmente en el desarrollo de aplicaciones informáticas, SCRUM se ha aplicado con éxito a la gestión de campañas publicitarias y también en entornos industriales. Con casi 30 años de historia, SCRUM propone una metodología donde el equipo de trabajo colabora estrechamente para finalizar el producto, realizando entregas periódicamente para que se pueda evaluar el avance y sugerir cambios.

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Yo siempre he creído que para usar una herramienta, una aplicación o un servicio, lo mejor es  conocer su esencia. No necesariamente empaparse de ella y poder examinarnos posteriormente, pero sí entender cómo surgen las ideas que están detrás porque nos ayudarán a entender mejor cómo funciona e incluso adelantarnos a cualquier duda que nos pueda surgir. Y lo mismo pienso de una metodología de trabajo, máxime cuando de ellos depende la productividad y el resultado en un proyecto.

Las metodologías ágiles surgen a partir de un artículo firmado por Hirotaka Takeuchi (http://es.wikipedia.org/wiki/Hirotaka_Takeuchi) e Ikujiro Nonaka (http://en.wikipedia.org/wiki/Ikujiro_Nonaka) y publicado en la revista Harvard Business Review (http://hbr.org/) en enero de 1986. Este artículo, titulado The New New Product Development Game (http://hbr.org/1986/01/the-new-new-product-development-game/ar/1), cuenta cómo empresas como Toyota o Canon desarrollaban productos desde una perspectiva escalable y con en equipos estables y cohesionados. En definitiva, hablaba de equipos autogestionados y el impacto positivo en la producción.

El artículo habla sobre cómo a mediados de los ochenta los nuevos productos ocupan un alto porcentaje de las ventas actuales de una empresa y cómo las empresas tienden a buscar métodos flexibles para desarrollar productos innovadores. Se contrapone el modelo de carrera de relevos (inflexible, objetivos fijos y una visión única de avance) al modelo equipo de rugby (flexible, cambian objetivos, posibilidad de retroceder en caso de obstáculos).

Este artículo inspiró a  Jeff Sutherland (http://en.wikipedia.org/wiki/Jeff_Sutherland) a principios de los años noventa para aplicar los primeros esbozos de SCRUM (palabra técnica de rugby y que significa melé en castellano) en Easel Corporation, empresa dedicada al desarrollo de aplicaciones informáticas con base en Massachusetts. Sutherland mezcló los principios descritos en el artículo de Takeuchi y Nonaka con los fundamentos del desarrollo orientado a objetos. El resultado fue un método que controla los procesos de forma empírica, era iterativo e incremental, mejoraba sustancialmente la productividad y  permitía el desarrollo de productos complejos aceptando cambios durante el proceso sin que ellos supusieran un impacto crítico en el proyecto.

Un par de años después Ken Schwaber (http://en.wikipedia.org/wiki/Ken_Schwaber) publicaba un informe sobre SCRUM en la conferencia anual OOPSLA (Object-Oriented Programming, Systems, Languages & Applications). Desde entonces Sutherland y Schwaber han publicado varios libros y pregonado las bondades sobre SCRUM y empresas de sectores dispares como Google, la BBC, Amazon, Boeing, Electronic Arts o 3M emplean SCRUM u otra metodología ágil para el desarrollo de sus productos sin ser necesariamente aplicaciones informáticas. En 2001, un grupo de personas que incluía a Schwaber y Sutherland publicaron el Manifiesto Ágil (http://agilemanifesto.org/iso/es/) que sentaba definitivamente las bases de las metodologías ágiles de desarrollo.

Tras la lección de historia, ¿qué es exactamente SCRUM?

Con casi 30 años de historia, SCRUM propone una metodología donde el equipo de trabajo colabora estrechamente para finalizar el producto, realizando entregas periódicamente para que se pueda evaluar el avance y sugerir cambios. A su vez la relación con el cliente también debe ser cercana, ya que se persigue su plena satisfacción (si el producto final no satisface al cliente es un rotundo fracaso). Se impulsa el trabajo en equipo, el aprendizaje, la creatividad y la flexibilidad. Es tan importante el producto como el proceso por el cual se desarrolla y, por tanto, hay que prestar atención también al proceso y mejorarlo constantemente.

La base de SCRUM son las iteraciones (sprint): ciclos durante los cuales los miembros del equipo completan tareas con el objetivo de poder mostrar al cliente novedades en el producto. Al final de cada ciclo se muestran las novedades al cliente, se le permite pedir cambios y el equipo debate sobre cómo se ha desarrollado el ciclo, posibles mejoras y planifican el siguiente ciclo.

SCRUM consta de una serie de eventos, roles y documentos. Entre los eventos encontramos reuniones periódicas (demostración, retrospectiva y planificación) y reuniones diarias de 15 minutos (team meeting o planificación diaria). Entre los roles tenemos al cliente o jefe de producto, los miembros del equipo (no importa el rol técnico) y el facilitador o SCRUM-Master, siendo este último un rol clave para aplicar correctamente esta metodología. Para finalizar, contamos con un tres de documentos básicos, uno donde se especifican los requisitos del producto (product backlog o listado de prioridades), otro documento donde aparecen los requisitos para la iteración actual (sprint backlog) y una serie de gráficas que nos permiten apreciar el rendimiento del equipo y el estado del producto (burndown chart).

Los equipos que aplican SCRUM se pueden adelantar a los cambios requeridos por el cliente, conocen sus expectativas y trabajan enfocados en cumplirlas. Al poder emplear toda su creatividad en resolver problemas y ofrecer nuevas soluciones o funcionalidades son equipos altamente motivados. Además, la flexibilidad evita el estrés que sufren muchos equipos por no cumplir con los tiempos preestablecidos. Todo esto deriva en productos de gran calidad evitando excesivos sobrecostes y retrasos.

Aunque se emplea principalmente en el desarrollo de aplicaciones informáticas, SCRUM se ha aplicado con éxito a la gestión de campañas publicitarias y también en entornos industriales.

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Gerardo Prieto

Coworker virtual de PBC, desarrollando en la actualidad su actividad profesional en Bélgica y con más de 10 años desarrollando proyectos en Internet para todo tipo de clientes; tiene una experiencia de más de 5 años trabajando con metodologías AGILE y 3 años trabajando con empresas ágiles.

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